Un reencuentro esperado, la banda sueca vuelve a Chile
La noche del 10 de febrero de 2026, el Teatro Caupolicán de Santiago volvió a escribir una página imborrable en su historia musical, esta vez, el turno fue de The Cardigans, la icónica banda sueca que marcó a fuego a toda una generación con su delicado equilibrio entre pop, rock e indie, bajo la producción de Vibra Marketing, el recinto recibió a cerca de cinco mil asistentes, quienes llegaron dispuestos a reencontrarse con la banda sonora de su juventud.
El concierto fue parte del South America Tour 2026, una gira que no solo reafirma la vigencia del grupo, sino que también marca su debut en escenarios de Colombia y Perú, consolidando una nueva etapa de diálogo con audiencias latinoamericanas que jamás dejaron de escucharlos.


Dënver: Indie chileno para abrir una noche cargada de emociones
La velada comenzó con la banda indie-pop nacional Dënver, el dúo chileno, integrado por Mariana Montenegro (voz, sintetizadores y teclados) y Milton Mahan (guitarra eléctrica), subió al escenario acompañado por Paula Céspedes en batería y Pablo Jara en guitarra.
Durante treinta minutos ininterrumpidos, Dënver desplegó un set sólido y emotivo que combinó clásicos como “Diane Keaton”, “Las olas” y “Revista de Gimnasia” convivieron con “A Pedacitos”, conectando con el público, quienes recibieron su propuesta de manera cálida y entusiasta, confirmando que su regreso también encuentra un público dispuesto a escucharlos, fue una apertura precisa, elegante y coherente con el espíritu de la noche.


Sin pantallas, sin artificios: Solo música y conexión humana
Con el Caupolicán completamente lleno, The Cardigans apareció en escena sin grandes alardes tecnológicos, no hubo pantallas gigantes ni visuales excesivos, en su lugar, luces tenues, una acústica impecable y una apuesta clara por la conexión directa con el público. Una decisión estética que reforzó el carácter íntimo y sofisticado del espectáculo.
El quinteto liderado por la magnética Nina Persson (voz, armónica y cencerro), estuvo acompañado por verdaderos músicos de conservatorio Lars-Olof Johansson (teclados y guitarra), Bengt Lagerberg (batería), Magnus Sveningsson (bajo y coros) y Oskar Humlebo (guitarra). La precisión fue casi académica, pero jamás fría. Cada nota estuvo cargada de intención, emoción y oficio.

Un setlist que recorrió la memoria colectiva
El concierto cargado de elegancia y nostalgia, la banda nos regaló un viaje por todos sus clásicos con un setlist compuesto de dieciocho temas que abarcaron prácticamente toda su discografía, el inicio fue un golpe directo al corazón con el nostálgico “Your New Cuckoo”, track inicial de First Band on the Moon (1996), el álbum que los catapultó al estrellato mundial.
Desde ese momento, el público entendió que no se trataba solo de un show, sino de un viaje emocional, la alegría melódica de sus primeros trabajos contrastó con la densidad introspectiva de sus discos posteriores, generando una verdadera montaña rusa sensorial.
Entre temas, Nina Persson compartió con honestidad que se encontraba congestionada por un resfriado, detalle que lejos de empañar la experiencia, transformó el concierto en una colaboración colectiva, el público cantó, sostuvo coros y acompañó cada melodía como un acto de comunión musical.


“Gracias a la vida”: Chile en el corazón de The Cardigans
Uno de los momentos más emotivos de la noche fue, sin duda, la interpretación de “Gracias a la vida”, el inmortal himno de Violeta Parra, interpretada con respeto y sensibilidad, la versión fue recibida con un silencio reverente primero y una ovación profunda después, un gesto que reafirma el vínculo genuino de la banda con Chile y su cultura musical. Más adelante, “Communication” convirtió el Caupolicán en un cielo estrellado improvisado, iluminado por los celulares de miles de asistentes, mientras la introspección de la canción envolvía el recinto en una atmósfera casi espiritual


Histeria colectiva y un cierre inolvidable
La recta final del show fue pura catarsis “Lovefool”, “Carnival” y otros hits provocaron una explosión de energía contenida durante décadas, cada coro fue cantado a viva voz, confirmando que estas canciones no solo envejecieron bien, sino que se volvieron atemporales.
El cierre llegó con “My Favourite Game”, desatando una histeria colectiva que selló la noche con una certeza absoluta The Cardigans siguen siendo relevantes, necesarios y profundamente queridos.

Un triunfo de la memoria musical
Esta tercera visita de The Cardigans a Chile no fue un viaje vacío a la nostalgia, sino una confirmación de su lugar en la historia del pop-rock mundial, el concierto en el Teatro Caupolicán, ratificó a los suecos como una banda imperiosa en la memoria musical, no vinieron a reinventarse ni a competir con el presente, vinieron a recordar y recordarnos que las buenas canciones no caducan demostrando que la elegancia, la emoción y la honestidad artística jamás pasan de moda.
Para los fanáticos, fue mucho más que un show, fue un reencuentro con quienes alguna vez les enseñaron que el pop también puede ser profundo, melancólico y eterno.
Gracias a nuestros amigos de Vibra Marketing & Agencia Collage por la invitación.
✍ Reseña Lisbeth Castillo
📸Fotos: Luis Graterol
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