Un regreso esperado y transformador
El pasado sábado 19 de julio, Alan Sutton y Las Criaturitas de la Ansiedad conquistaron una vez más el corazón de su audiencia chilena con una presentación inolvidable en el Teatro Coliseo de Santiago, bajo la producción de Transistor, en el marco de su “Berrinche Tour”, la agrupación argentina ofreció un espectáculo que fue mucho más que un concierto, una experiencia teatral, introspectiva y profundamente humana.
A diferencia de giras anteriores, esta nueva etapa artística de la banda apuesta por un formato exclusivo en teatros con público sentado, lo que favorece un ambiente íntimo donde cada palabra y nota musical resuena con mayor profundidad, el resultado fue una velada marcada por la catarsis colectiva, el sarcasmo existencial y una puesta en escena que rompió con los moldes del show convencional.


Canciones que hablan de todos nosotros
Formada en Buenos Aires, Alan Sutton y Las Criaturitas de la Ansiedad se destacan por su lirismo introspectivo, puesta en escena dramática y canciones que retratan con crudeza y humor los dilemas de la vida moderna, con un estilo que oscila entre lo teatral y lo visceral, la banda ha sabido conectar con una audiencia joven (y no tanto) que se reconoce en letras sobre la ansiedad, la rutina, el amor líquido y las contradicciones del siglo XXI, en Chile, su relación con el público ha crecido sostenidamente, con presentaciones anteriores de fuerte convocatoria que encontraron en este show una consolidación emocional y artística, desde su primera visita al país, han demostrado una conexión genuina con sus fanáticos, que volvió a hacerse sentir en esta nueva parada de su gira.
Un viaje emocional a través de la música
El concierto fue estructurado como una obra en cinco partes, cada una con un tono y enfoque particular que llevó al público por diferentes emociones y reflexiones, la noche abrió con una declaración de intenciones, temas como “Pintura en la Pared”, “Me Voy”, “Otra Vez” marcaron el inicio del viaje emocional, estas canciones, cargadas de melancolía existencial, fueron recibidas con un silencio atento y emotivo por parte del público, especialmente con “Berrinche”, tema que da nombre a la gira y al nuevo álbum, se puso sobre la mesa la esencia del proyecto, lo emocional como herramienta de resistencia.


Ver al Pasado
La segunda parte fue un homenaje al repertorio que los posicionó en la escena, sonaron temas ya queridos por los fanáticos, como “Anita”, “Vamo a bailar a Tribunales” y la poética “Astronautas”, que levantaron suspiros y coros colectivos “Cacique” y “Canción Tortuga” ofrecieron momentos de introspección con un toque de ironía, mención especial para “Mono de Ciudad” una sátira de la vida urbana con tintes teatrales.
Seriedad
En esta sección, la banda bajó las revoluciones para hablar de la angustia y la búsqueda interior, Alan profundizó en su costado más existencial, con temas como “Magia y Miseria”, “Bonsai” y la entrañable “La Mochila del Mundo”, que resonaron fuerte en el público. “Pensamientos intrusivos” fue sin duda, uno de los momentos más emotivo de la velada.


Noche
Aquí predominó una atmósfera más oscura y melancólica “La vida es rara” y “Armadura de Papel” expusieron las fragilidades humanas con una belleza desarmante, en contraste con “Algo Feliz” y “Estar Mejor” buscaron cerrar la herida con un abrazo esperanzador, provocando una ovación sentida.
Final
El cierre fue tan potente como inesperado “Tutankamon”, con su tono épico y desenfadado, preparó el terreno para dos de los momentos más coreados “No tengo hambre, tengo Ansiedad”, uno de sus mayores éxitos, que resonó como un grito generacional, cerrando con “Algo tiene que Cambiar” mezclada con un fragmento de “¿Qué Pasó?”, que selló la noche con una sensación de unión catártica.


Una noche que queda tatuada en la memoria
El espectáculo no solo destacó por su repertorio, la puesta en escena, con una iluminación sutil pero efectiva, sumando la propuesta de Alan Sutton y Las Criaturitas de la Ansiedad, la cual no es para todos, y eso es precisamente lo que la hace única, su honestidad brutal, su sensibilidad escénica y su capacidad para retratar las emociones con crudeza y belleza les han ganado un lugar especial en el corazón del público chileno, en este concierto en el Teatro Coliseo, lograron algo que pocas bandas consiguen, que cada persona se sintiera vista, escuchada y comprendida.
Para quienes asistimos, fue una oportunidad de mirarnos hacia adentro con la complicidad de otros, “Berrinche Tour” promete seguir entregando este tipo de experiencias por toda Latinoamérica. Y en Chile, ya dejaron claro que tienen un lugar reservado en el corazón del público.


Gracias a nuestros amigos de Transistor por la invitación.
✍ Reseña Lisbeth Castillo
📸Fotos: Luis Graterol
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