Una jornada de rock alternativo para cerrar los ojos y dejarse llevar
El pasado jueves 5 de junio, el mítico Bar de René, epicentro de la escena alternativa santiaguina, fue el punto de encuentro para una noche cargada de emoción, reverberaciones y capas de sonido envolvente, las bandas Templos Lejanos y TLX protagonizaron una doble jornada de rock alternativo, con una convocatoria que reunió a seguidores, amigos y nuevos oyentes curiosos, el ambiente se tornó ideal para una experiencia musical profunda, de esas que invitan a mirar hacia adentro.


Templos Lejanos: melancolía post punk y paisajes sonoros
Iniciando la velada, Templos Lejanos desplegó una propuesta diseñada para transportar al público a dimensiones etéreas, fundado en noviembre de 2018, surge como un proyecto multidisciplinario donde el sonido y lo visual conviven, con una identidad marcada por la búsqueda de paisajes sonoros etéreos y envolventes, el grupo ha desarrollado un estilo que bebe tanto del shoegaze como del ambient, con influencias de Slowdive, M83 y Sigur Rós.
Su trabajo ha sido reconocido por su coherencia conceptual y su capacidad de generar atmósferas cargadas de emoción, la banda desplegó una propuesta diseñada para transportar al público a dimensiones etéreas, presentando con un setlist que incorporó varios temas de su nuevo álbum ´Ciudades Vacías´, una obra conceptual que explora los vacíos emocionales, la despersonalización urbana y el anhelo de conexión, quienes iniciaron su con “Carreteras” y “El Portal” ambos temas de este trabajo discográfico.


Durante su show, temas como “Volantines” y “Vórtice” marcaron momentos claves de la noche, la fusión entre guitarras reverberantes, sintetizadores etéreos y una base rítmica hipnótica provocó una especie de trance colectivo entre los asistentes, finalizando su presentación con “Empty Cities” el broche final, con todos los integrantes tocando hasta el último acorde, una pieza instrumental poderosa, cargada de emoción contenida.
Con un manejo técnico impecable, Templos Lejanos confirmó por qué es una de las propuestas más interesantes dentro del panorama alternativo en la escena santiaguina, su música no solo se escucha, se siente.


TLX: la nostalgia indie venezolana que conquistó Santiago
Tras una breve pausa, el escenario fue tomado por TLX, banda formada en 2004 en Maracaibo, Venezuela, y radicada en Buenos Aires desde 2019, con más de dos décadas de trayectoria, la agrupación ha sido una pieza clave en la evolución de la escena indie venezolana, mucho antes de que el género alcanzara el reconocimiento masivo en la región, su sonido combina elementos del pop alternativo, el dream pop y el noise rock, siempre con una narrativa lírica que apela a lo existencial y lo emocional.
Luego de su debut en Chile el año pasado en la sala RBX, TLX volvió con una presentación más madura, emocionalmente potente y perfectamente alineada, el Bar de René fue el escenario ideal para una segunda cita con sabor a promesa cumplida, las luces del bar se atenuaron y los integrantes de la banda tomaron posición en el reducido pero vibrante escenario del bar, el set comenzó con “Cuando todo se Apague”.
Sin pausas innecesarias, la banda avanzó hacia clásicos como “Extraño la Ciudad” y “Tu Voz”, temas que resonaron con fuerza entre los asistentes, muchos de ellos venezolanos radicados en Chile que encontraron en esas letras un espejo emocional de sus propias migraciones, pérdidas y recuerdos.


La nostalgia como forma de resistencia
Lo que distingue a TLX es su capacidad para habitar la melancolía sin volverse autocomplacientes, temas como “Vicky”, “Tú y yo y los Lugares” y “Verte Llegar” pusieron en evidencia esta sensibilidad, letras cargadas de simbolismo íntimo, estructuras musicales que rehúyen del cliché, y una ejecución limpia pero emocional, cada tema fue recibido con vítores y cánticos por parte del público, que no dudó en corear los estribillos como si se tratara de himnos personales.
Uno de los momentos álgidos fue “Toma mi Corazón”, cuya intensidad escénica fue acompañada por luces rojas intermitentes que potenciaron la tensión emocional del tema, la conexión entre banda y público alcanzó su punto más alto con “Dentro” y “Esplendor”, temas que combinan lo etéreo con lo concreto y lo íntimo.
Un cierre apoteósico
Tras más de una hora de música, se acercaba el final de esta velada, entre los aplausos sostenidos y la exigencia un encore por parte de seguidores, TLX respondió con un final que resumió su propuesta artística: “1991”, “Fuegos Artificiales” , “Cayayo”, homenaje al mítico músico venezolano Cayayo Troconis, fue especialmente significativa, tanto por su carga simbólica como por su energía casi punk, finalizando con “Melancólico” tras una fuerte ovación y a petición de sus fans cerraron la noche con “ Polaroid”, tema con una descarga emocional y sonora que dejó al público extasiado.


Un repertorio a prueba del tiempo
El setlist incluyó temas como “Anime”, “Casa Serizawa” y “Platino” temas que revelan la madurez compositiva del grupo TLX no necesita hits radiales para sostener su propuesta: su fortaleza está en la coherencia emocional de su obra y en la fidelidad de un público que se siente reflejado en cada verso, en cada acorde.
Para quienes los conocieron en la Venezuela de los 2000, ver a TLX en el Bar de René fue como abrazar a un viejo amigo, para los nuevos oyentes, fue una revelación, una banda con pasado, presente y claramente, con un futuro que seguirá latiendo desde el sur.
✍ Reseña Lisbeth Castillo
📸Fotos : Luis Graterol
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