El músico estadounidense nos regaló una experiencia íntima, poderosa y profundamente humana con su Flew Too Close to the Sun Tour
La noche del viernes 31 de julio, la Sala Metrónomo fue el escenario de uno de los conciertos más emotivos e intensos que ha recibido Santiago durante este año, Shawn James, reconocido músico estadounidense de blues, folk y rock, aterrizó por primera vez en Chile con su esperado Flew Too Close to the Sun Tour, en un espectáculo producido por Transistor que dejó claro por qué es considerado uno de los artistas más auténticos de la escena alternativa internacional.
Lejos de ofrecer únicamente un recital, Shawn James construyó una experiencia profundamente emocional. Durante casi dos horas, alternó momentos de absoluta introspección con explosiones de energía, consolidando un vínculo genuino con un público que respondió con respeto, emoción y una ovación constante.


Un inicio demoledor que marcó el tono de la noche
Desde los primeros acordes de “Curse of the Fold”, quedó claro que el concierto sería un viaje emocional. La potencia vocal de Shawn James, combinada con la impecable ejecución de The Shapeshifters, transformó la Sala Metrónomo en un espacio donde el blues, el rock sureño y el folk convivieron de manera magistral.
El repertorio continuó con “I Want More”, “Burn The Witch”, “Icarus”, “Orpheus”, “Flow” y “Thief and the Moon”, temas que fueron construyendo una atmósfera cargada de fuerza, oscuridad y sensibilidad.
Cada interpretación estuvo acompañada por una producción sobria pero efectiva, donde la iluminación y el sonido potenciaron la intensidad de cada composición sin quitar protagonismo a la música.


Una banda sólida y una conexión auténtica
Uno de los momentos más cercanos de la noche ocurrió cuando Shawn James presentó a cada integrante de su equipo.
Entre aplausos agradeció al personal técnico, al equipo de merchandising y presentó oficialmente a Alan Kay, el nuevo guitarrista principal de la banda, además de destacar al violinista, al bajista Zach Slaughter, al baterista Rob y dedicar un cariñoso reconocimiento a su esposa y tour manager, Michelle, a quien describió como la persona encargada de mantener al grupo unido durante la gira.
Ese tipo de gestos reflejaron la sencillez de un artista que entiende que un concierto es el resultado del trabajo colectivo.


Santiago se convirtió en parte del espectáculo
Durante toda la presentación, Shawn James buscó involucrar al público, en uno de los momentos más entretenidos pidió que un sector completo de la sala interpretara una melodía vocal mientras él dirigía el coro. La respuesta fue inmediata, la comunión entre artista y asistentes convirtió el recinto en un enorme coro que acompañó varias canciones, demostrando el cariño que el músico ya ha despertado entre sus seguidores chilenos.

“My Juliet”: Cuando el escenario se transforma en un espacio íntimo
Antes de interpretar “My Juliet”, Shawn dedicó la canción al público chileno y especialmente a su esposa Michelle, fue uno de los instantes más románticos de la noche. La interpretación permitió apreciar la faceta más sensible del músico, quien equilibró la intensidad de su repertorio con una composición cargada de emoción y honestidad.
“Tired of Trying”: El corazón del nuevo álbum
Uno de los momentos más significativos llegó con “Tired of Trying”, antes de comenzar, Shawn confesó que muchas personas, durante su paso por Ciudad de México, le preguntaban si estaba bien después de escuchar su nuevo álbum.
Su respuesta fue sencilla: “Así es como saco mis emociones.” Reconoció que el nuevo disco es probablemente el más profundo y personal de toda su carrera y presentó “Tired of Trying” como una de sus canciones favoritas precisamente por la carga emocional que representa.
La interpretación dejó la sala completamente en silencio, permitiendo que cada verso encontrara eco entre los asistentes.


Un discurso que emocionó a toda la Sala Metrónomo
Probablemente el instante más inolvidable del concierto ocurrió antes de interpretar “Muerte Mi Amor”, lejos de limitarse a presentar la canción, Shawn James abrió completamente su corazón.
Recordó la pérdida de su padre cuando era apenas un niño, habló sobre crecer en uno de los barrios más difíciles de Chicago y confesó que jamás imaginó llegar a recorrer el mundo gracias a su música.
Explicó que fue precisamente el arte lo que le permitió encontrar una familia alrededor del mundo, pero el momento alcanzó una profundidad aún mayor cuando reflexionó sobre la muerte. Con una honestidad estremecedora aseguró que conocer la muerte desde muy pequeño le enseñó a valorar mucho más la vida.
Invitó al público a perseguir sus sueños sin esperar la aprobación de nadie, recordando que la felicidad, el destino y los cambios dependen únicamente de cada persona. Su mensaje fue recibido con absoluto silencio, seguido por una de las ovaciones más largas de toda la noche.
Más que un discurso, fue una conversación sincera entre un artista y quienes encontraron refugio en sus canciones.


Un cierre inolvidable
Tras interpretar “Devil’s Daughters”, Shawn James regresó para el esperado encore, con “Muerte Mi Amor” y “Let Me Go”, el músico cerró una presentación cargada de emociones.
Antes de despedirse pidió una fotografía para recordar la noche y dedicó unas palabras que provocaron una enorme ovación:
“No podemos esperar para volver. Ustedes son uno de los mejores públicos del maldito mundo, y lo digo de verdad.”
La respuesta del público fue inmediata, aplausos, gritos y una larga ovación despidieron a una banda que dejó la promesa de regresar.
Una noche que confirmó por qué Shawn James trasciende los géneros
Hablar de Shawn James únicamente como un músico de blues, folk o rock resulta insuficiente. Su propuesta va mucho más allá de las etiquetas. Cada canción es una historia, cada discurso una reflexión y cada concierto una invitación a mirar hacia adentro.
En Santiago no solo presentó un impecable repertorio del Flew Too Close to the Sun Tour, entregó parte de su historia, de sus cicatrices y de su forma de entender la vida.
El resultado fue una velada intensa, honesta y profundamente conmovedora, de esas que permanecen en la memoria mucho después de que se apagan las luces del escenario.
Gracias a nuestros amigos de Transistor por la invitación.
✍ Reseña Lisbeth Castillo
📸Fotos: Luis Graterol
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