El ícono del rock argentino celebró cuatro décadas de historia con un concierto inolvidable en el Movistar Arena
La fría noche del domingo 29 de junio en Santiago de Chile fue testigo de un momento histórico para el rock en español Miguel Mateos, uno de los máximos exponentes del género en Latinoamérica, regresó al país para conmemorar el aniversario número 40 de Rockas Vivas, su mítico álbum en vivo que marcó a generaciones enteras desde su lanzamiento en 1985, la cita, producida por Iguana Prod, tuvo lugar en el Movistar Arena, recinto que vibró con más de dos horas de éxitos, recuerdos y una comunión absoluta con el público chileno.


Un inicio cargado de historia: Claudio Narea y el legado de Los Prisioneros
Antes de que el icónico artista argentino subiera al escenario, el encargado de encender los motores fue Claudio Narea, exintegrante de Los Prisioneros, con su banda, Narea transformó el inicio del concierto en un verdadero karaoke generacional, cásicos como «Quieren Dinero», «Sexo», «Mentalidad Televisiva» y «Pa pa pa» hicieron que los primeros asistentes se pusieran de pie, incluso antes de que el recinto se llenara por completo, la conexión con el público fue inmediata, destacando su emotiva interpretación de «El Baile de los que Sobran» y «La voz de los 80», que levantaron una ovación cerrada, la presentación no solo sirvió como antesala, sino como un recordatorio del poder del rock latino en tiempos difíciles.


Miguel Mateos: 40 años no son nada cuando se canta con el corazón
Pasadas las 21:00 horas, las luces bajaron y la atmósfera del Movistar Arena se transformó, con un despliegue impresionante de músicos y una presencia escénica imponente, Miguel Mateos hizo su aparición para iniciar la celebración de las cuatro décadas de Rockas Vivas, el show comenzó con “Va por Vos, para Vos”, un tema que sirvió como carta de presentación para una noche que se anunciaba intensa, emotiva y contundente, de inmediato, “Perdiendo el Control” encendió al público, evocando esa época gloriosa del rock argentino en los años 80.
Desde el primer momento, Mateos demostró que la energía sigue intacta, y por qué sigue vigente con un carisma desbordante, una voz intacta y una narrativa que entrelazaba canciones con anécdotas, confesiones y mensajes políticos que resonaron fuerte, a través de la rebeldía de su música, repasando lo mejor de su vasta discografía, combinando temas de sus inicios con ZAS y su etapa como solista.


Himnos, covers y emociones sin freno
Durante el show, los momentos altos fueron constantes temas como “Solo una Noche Más”, “Luces en el Mar” y “Su, me robaste Todo” ofrecieron una dosis de sensibilidad ochentera, uno de los momentos más llamativos de la noche fue la inclusión de covers como «Everybody Wants to Rule the World» de Tears for Fears marcó uno de los giros más interesantes de la noche, este no sería el único homenaje internacional, más adelante, «The Power of Love» de Huey Lewis and the News.
También nos sorprendió con un pequeño fragmento de “She Loves You” de The Beatles dentro de “Tengo que Parar”, lo que generó una ovación espontánea del público, emocionado por ese guiño al legado británico, con temas como «Es tan Fácil Romper un Corazón», «Un Gato en la Ciudad» y «Llámame, si me Necesitas» que se produjo una verdadera conexión emocional con sus fanáticos, cada estribillo era cantado con fervor, cada coro se convertía en un grito compartido.


Retrospectiva íntima y potente: cuando el pasado se canta con el alma
Mateos también se dio espacio para momentos más íntimos, tomando su guitarra, ofreció una interpretación conmovedora de «Si tuviéramos Alas», uno de los puntos más emotivos del concierto, la secuencia final antes del encore fue sencillamente apoteósica con otros clásicos infaltables como «Hijos del Rock’n Roll», «Atado a un Sentimiento» y «Tirá para Arriba», con los que el Movistar Arena ya era una pista de baile gigante.
Un encore con el corazón en la mano
Luego de una breve pausa, Miguel Mateos regresó para el encore con tres temas cargados de emoción “Mi sombra en la Pared”, “Obsesión” y el cierre perfecto con “Cuando seas Grande”, probablemente el momento más emotivo de toda la noche, este último tema, convertido en himno generacional, fue cantado a viva voz por un público visiblemente conmovido, que revivió su adolescencia en cada estrofa.


Un viaje de 40 años que sigue vigente
Más allá del impecable setlist, lo que hizo memorable esta noche fue la entrega total de Miguel Mateos y su banda, a sus más de 71 años, el argentino se mantiene con una voz sólida, una presencia escénica poderosa y un carisma que sigue cautivando.
El concierto en Santiago no solo celebró un aniversario, sino que fue un recordatorio del impacto cultural que tuvo y sigue teniendo Rockas Vivas y toda la carrera de Mateos, fue una noche para reencontrarse con las raíces del rock latino, para cantar a toda voz y, sobre todo, para agradecer que estos clásicos aún nos acompañan.
Gracias a nuestros amigos de Iguana Prod. por la invitación.
✍ Reseña Lisbeth Castillo
📸Fotos : Luis Graterol
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