Un regreso íntimo, rebelde y profundamente humano que confirmó el amor eterno entre Manu Chao y Chile
El martes 23 de diciembre, el Teatro Coliseo de Santiago fue testigo de un reencuentro esperado Manu Chao, cantante, compositor, músico y productor francoespañol, exlíder de la mítica banda Mano Negra y referente indiscutido de la música mestiza y contestataria, regresó a Chile con su tour “Ultra Acústico”, una propuesta desenchufada que apuesta por la cercanía, la emoción y la esencia pura de la canción, el show, producido por Proɗucciones Viƙingas & Transistor, agotó todas sus localidades, confirmando que la conexión entre el artista y el público chileno sigue tan viva como siempre.
Lejos de los grandes artificios, Manu Chao ofreció un espectáculo donde la guitarra, la voz y el mensaje fueron protagonistas absolutos, en un ambiente íntimo y cargado de energía, el Coliseo se transformó en un espacio de comunión colectiva, donde cada verso fue coreado y cada silencio se volvió significativo, este primer concierto sold out, tendrá su segunda presentación el viernes 26 de diciembre, sumando una nueva fecha para el 20 de enero de 2026, confirmando el impacto de esta gira en el país.


Aerstame: Rap consciente y raíces chilenas para abrir una noche inolvidable
La jornada comenzó con una sólida y emotiva presentación del rapero chileno Aerstame, integrante de Movimiento Original, quien llegó acompañado por los músicos Tocori Berrú y Raúl Céspedes, el trío ofreció un show íntimo, pero profundamente intenso, conectando desde el primer momento con el público.
Temas como “Love de Lobos” y “Canto” marcaron el pulso de una propuesta cargada de contenido social, sensibilidad y honestidad, el momento más coreado llegó con las versiones de “Murió la Flor” de Los Ángeles Negros y “Tren al Sur” de Los Prisioneros, que fueron recibidas con aplausos y emoción colectiva, el rap consciente del artista oriundo de Pudahuel selló un inicio perfecto, preparando el terreno para lo que sería una noche cargada de historia, memoria y celebración.

Manu Chao toma el escenario: Canciones que cruzan fronteras y generaciones
Cuando Manu Chao apareció en escena, acompañado por su inseparable Madjid Fahem en la guitarra, el Teatro Coliseo estalló en ovaciones, la apertura con “Tantas Tierras” y “Vecinos en el Mar” marcó desde el inicio el tono del concierto poesía, compromiso social y una profunda humanidad, las guitarras de Manu y Madjid se convirtieron en el hilo conductor de un repertorio que osciló entre la reflexión y la fiesta, demostrando que el formato acústico no resta intensidad, sino que la potencia.
El ritmo comenzó a tomar fuerza con “Se Fuerza la Makina” y “Todo Llegará”, preparando el camino para uno de los momentos más coreados de la noche “Me llaman Calle”, himno urbano que resonó con especial fuerza entre el público chileno, la emoción alcanzó su punto más alto con “La Vida Tómbola”, dedicada a Diego Armando Maradona, un momento cargado de aplausos, coros y lágrimas, especialmente entre los fanáticos del fútbol.


Clásicos eternos, lucha social y el ritual de “Pinocchio”
El espíritu combativo se hizo presente con “Libertad” y “Por el Suelo”, donde comenzaron a sumarse los bronces, enriqueciendo la sonoridad del show, uno de los elementos más característicos de la noche fue la reiterada aparición de “Pinocchio (Viaggio in groppa al tonno)”, que funcionó como un interludio casi ritual entre bloques del concierto, lejos de sentirse repetitiva, cada interpretación aportó un nuevo matiz, reforzando el carácter lúdico y nómade del espectáculo.
El setlist avanzó repasando temas que han acompañado a generaciones completas: “Mala Vida”, “Yo no Podía Vivir sin Ti”, “Mi Vida”, “Mr. Bobby”, “King of Bongo”, “Marley”, “Clandestino”, “Bienvenido a Tijuana”, “Por la Carretera” y “Romerito Verde”, todos recibidos con una complicidad absoluta entre artista y público, la conexión fue total, sin barreras, sin distancia, como si cada canción perteneciera tanto al escenario como a la platea.


Un final cargado de emoción y sentido colectivo
La recta final llegó con “Desaparecido”, “Cómo que No” y “Me gustas Tú”, transformando el Coliseo en un gran coro popular, una última aparición de “Pinocchio” selló la despedida, dejando en el aire una sensación difícil de describir alegría, nostalgia, compromiso y cercanía, Manu Chao no solo ofreció un concierto, sino una experiencia compartida, un espacio de desahogo colectivo envuelto en la calidez del formato acústico.


El tour “Ultra Acústico” confirmó que Manu Chao sigue siendo una figura imprescindible de la música global, capaz de emocionar desde la sencillez, sin perder la fuerza de su mensaje, para los fanáticos chilenos, esta noche fue mucho más que un show, fue un reencuentro con canciones que siguen vigentes, necesarias y profundamente humanas.
Gracias, Manu, por tanta pasión, cercanía y verdad sobre el escenario.
Gracias a nuestros amigos de Proɗucciones Viƙingas & Transistor por la invitación.
Aquí te dejamos el link de nuestro canal de youtube donde podrás ver par de canciones que grabamos esa noche https://www.youtube.com/@iguanasong
✍ Reseña Lisbeth Castillo
📸Fotos: Luis Jano
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